Elogio de la fealdad

Muchas son las cosas que nuestro portero sabe sobre nosotros, los inquilinos, y muy pocas las que nosotros sabemos acerca de nuestro portero. Gregorio conocía los nombres y apellidos de las cuarenta y dos personas distribuidas en los cuatro pisos del edificio que vigilaba. Sabía en qué piso vivían, si solían tomar el ascensor o Lee más

Mi muñeca y Franz

Cuando era pequeña, mi mamá no se cansaba de repetirme que tuviera cuidado al salir a la calle; que no hablara con los desconocidos, ni que aceptara sus caramelos. Creo que es una advertencia que se remonta a generaciones muy lejanas y, asombrosamente, las mamás no se han dado cuenta de que es un truco Lee más

Los amantes infelices

Hoy cumplimos cuarenta años de amantes, y me moría de ganas de agarrar un maldito celular y llamarte. Decirte: “¿Paco, amor mío, recuerdas que han pasado cuarenta años desde que nos entregamos solemne y mutuamente los corazones?”  Ni los votos matrimoniales, enunciados a gran voz ante Dios dentro de su templo han podido disolver esa Lee más

Un pedacito de cielo

Fernanda miraba asustada las agujas del reloj mientras se mordía voraz las uñas de las manos ya casi inexistentes. Era un vicio que estaba intentando abandonar, pero en esa situación le era imposible reprimir el impulso. En el cuarto flotaba un silencio profundo que solo lograba volver la espera más ensordecedora. Pronto las agujas se Lee más