Un pedacito de cielo

Fernanda miraba asustada las agujas del reloj mientras se mordía voraz las uñas de las manos ya casi inexistentes. Era un vicio que estaba intentando abandonar, pero en esa situación le era imposible reprimir el impulso. En el cuarto flotaba un silencio profundo que solo lograba volver la espera más ensordecedora. Pronto las agujas se Lee más

Tuya, Celia

De: celia.reyes@gmail.com A: s.valdelomar@gmail.com Objeto: Con el afecto de siempre Mi querida Sandra: He pensado mucho en ti y en la conversación de nuestro último encuentro. ¿Recuerdas el viento que soplaba ese día, que no te dejaba ni prender tu cigarrillo, mientras estábamos sentadas en la terraza del café? Ahora desde ese mismo café, no Lee más

Amor y hambre

El olor dulzón de los desechos orgánicos fermentados bajo el sol se infiltra por mis fosas. No hay manera de que pueda detenerlo, a no ser que deje de respirar. Que me muera. Pero si estoy acá, entre tanta suciedad, es justamente porque no me quiero morir. Yo estoy luchando por la vida. Para sobrevivir, Lee más

La boda

El dolor siempre es un huésped indeseable, desechable. Y aún más cuando estás en espera de una gran felicidad, y en su lugar aparece él, al que no habías invitado y que no sabes cómo atender. Nunca es bienvenido, pero a veces también es inoportuno. Y es cuando más duele, porque te deja añorando algo Lee más

La justa medida

Se cruzan por las calles, hasta casi rozarse los hombros, pero sin cruzar miradas. Pisan la misma tierra, se sientan en el mismo pasto, y miran hacia el mismo mar mas no horizonte. Respiran el mismo aire contaminado y disfrutan del mismo panorama encantado, cuando el sol se suicida en las olas y con su Lee más

Juntos en el desayuno

Las cucharas de las que les quiero hablar pueden parecer corrientes a la vista, objetos sin relevancia y sin valor. Efectivamente, si ustedes son de los que hallan el valor en el precio de las cosas, entonces esas cucharas no tienen valor alguno. No tuvimos que desembolsar ni un céntimo por ellas. Las conseguimos gracias Lee más

El cochecito

Mercedes fue la primera persona que al llegar al edificio de la Calle Arévalo 262 me trató con amabilidad, y me hizo sentir ese calor humano que no pensé poder hallar en la ciudad. Pues la cantidad de gente que vive acá amontonada te lleva a detestarla o cuando menos a esquivarla como si fueran Lee más

La niña extranjera

Se quedó inmóvil frente a esa puerta ancha color crema un largo rato, antes de tener el valor de tocar. Escuchaba las voces agudas de los niños y la voz autoritaria de la maestra que intentaba callarlos, pero no podía distinguir ninguna palabra familiar. Trataba de separar algunos sonidos de esa bulla amorfa y atribuirles Lee más

Raíces

Cierro los ojos y lo veo frente a mí. Sus raíces vigorosas hundidas en el pasto húmedo, inmenso, su tronco elegante y estilizado, sus ramas que se elevan hacia el cielo como brazos de mendigos, y su copa majestuosa entre la que destacan los mangos maduros, pequeños soles luminosos. Qué curioso, hace tiempo que ya Lee más

El oro es el diablo

Poco ha cambiado desde la época de la colonización. El metal que provocó el exterminio de los pueblos indígenas en América latina durante la invasión del continente por mano de los españoles, hoy sigue causando miles de muertes. Por el oro, los españoles mataron a los antepasados de los peruanos; hoy los peruanos se matan Lee más