Los ogros en la noche

Cuando nací, fui abandonada por mi madre. Fue mi padre quien me crió. De mi mamá no puedo ni recordar el rostro. Lo que sé de ella es porque mi papá me lo ha contado. Sé que alguna vez intentó vendernos, a mi hermana y a mí, y que luego fue mi papá quien corrió Lee más

La abuela de la residencial

Cada mañana la encuentro en el mismo lugar, sentada en su banquito colocado en el mismo punto, ni un centímetro más allá, vendiendo periódicos y revistas a la gente de la residencial. Ella está ahí, todos los días, desde hace muchos años, tantos como los que se leen en el mapa de su rostro y Lee más

Chicas de la calle

           De Daisy me impresionó su alegría y su cariño. Cuando volví a verla por segunda vez me llamó por mi nombre y, con tal felicidad, que intuí que había estado esperando mi regreso. Me sentí mal por no acordarme el suyo, pero en seguida lo aprendí de una forma en que creo que jamás Lee más

Frutas y no verduras

La señora María vende verduras por la zona de Santa Cruz desde los veintidós años. Cuando recién empezó era una ambulante, y tenía su carrito de verduras que día y noche jalaba desde el depósito a la calle -que estaba a varias cuadras de distancia- y viceversa. Me lo cuenta mientras está sentada en un Lee más

Viaje en bus

Subo al ómnibus repleto de gente que en la hora punta regresa a sus hogares. ¡Se acabó el trabajo del día, que venga la noche para descansar los miembros exhaustos! Hay un sitio al fondo; me siento. Tuve suerte, cuando estás sentada la gente no se te viene encima, nadie te empuja y no tienes Lee más