Heydy Germhana (Parte I)

Le habían puesto ese nombre para que fuera claro y unánime que ella no era una indígena más del montón. El apellido, ese ya lo habían perdido hace cuatro generaciones, pero el nombre habría sido suficiente para reivindicar los orígenes europeos y ocultar esa piel que, generación tras generación, habiendo perdido su candor, gritaba todo Lee más

La profecía del enano

Ese enano había acertado en todo. Mi vida había sido un mar de lágrimas y había conocido el rostro escuálido y despiadado de la pobreza. Y no solo su rostro. De la pobreza conocía cada recoveco, me encontraba a su merced, envuelta entre su brazos delgados y podía contarle todos los huesos. Me abrazaba como Lee más

La diva

La escuché por primera vez un jueves por la mañana tempranito, esperando el ascensor con el cielo gris que anunciaba una lluvia que nunca iba a llegar, y el humor decaído. No hacía mucho que nos habíamos mudado a ese departamento, en un quinto piso de un edificio moderno, cerca del malecón. Todavía no me Lee más

En aquellos tiempos…

El general apagó el televisor con una mueca de desaprobación en la cara y un sabor amargo en la boca. La mala noticia era que el mundo iba cada vez peor. La buena que, con un poco de suerte, él no habría sido testigo de su derrumbe. Su hora no tardaría y, pronto, el ángel Lee más

El perfume de las flores silvestres

El día que perdí a mi mamá fue el último en que reconocí mi imagen reflejada en el espejo. Desde muy pequeña, ella me había prohibido que me cortara el cabello y se encargaba minuciosamente de su cuidado. Me lo trenzaba cada mañana, y cada noche me deshacía las trenzas, para luego peinarlo suavemente con Lee más

Trompetas celestiales (Parte III)

Pero sus amigas nunca quisieron ir a verla. Siempre que las llamaba, inventaban excusas y decían que era imposible cumplir con el requerimiento de Rosa. Primero dijeron que como vivía tan alejada, no tenían suficiente dinero para pagar el pasaje de ida y vuelta. Pero cuando ella se ofreció pagarles los pasajes y hasta enviarles Lee más

Los ogros en la noche

Cuando nací, fui abandonada por mi madre. Fue mi padre quien me crió. De mi mamá no puedo ni recordar el rostro. Lo que sé de ella es porque mi papá me lo ha contado. Sé que alguna vez intentó vendernos, a mi hermana y a mí, y que luego fue mi papá quien corrió Lee más

La abuela de la residencial

Cada mañana la encuentro en el mismo lugar, sentada en su banquito colocado en el mismo punto, ni un centímetro más allá, vendiendo periódicos y revistas a la gente de la residencial. Ella está ahí, todos los días, desde hace muchos años, tantos como los que se leen en el mapa de su rostro y Lee más