El café de los escribas

Lo observo desde mi mesa con el corazón estrujado contra el pecho como un canario en busca de una ventana. Estoy nerviosa porque sé exactamente lo que está por suceder, que esta vez no me echaré para atrás. Y para disipar definitivamente la sombra de esa tentadora posibilidad, me paro de pie. «Ya es demasiado Lee más