El café de los escribas

Lo observo desde mi mesa con el corazón estrujado contra el pecho como un canario en busca de una ventana. Estoy nerviosa porque sé exactamente lo que está por suceder, que esta vez no me echaré para atrás. Y para disipar definitivamente la sombra de esa tentadora posibilidad, me paro de pie. «Ya es demasiado Lee más

Mi muñeca y Franz

Cuando era pequeña, mi mamá no se cansaba de repetirme que tuviera cuidado al salir a la calle; que no hablara con los desconocidos, ni que aceptara sus caramelos. Creo que es una advertencia que se remonta a generaciones muy lejanas y, asombrosamente, las mamás no se han dado cuenta de que es un truco Lee más