El cochecito

Mercedes fue la primera persona que al llegar al edificio de la Calle Arévalo 262 me trató con amabilidad, y me hizo sentir ese calor humano que no pensé poder hallar en la ciudad. Pues la cantidad de gente que vive acá amontonada te lleva a detestarla o cuando menos a esquivarla como si fueran Lee más

El perfume de las flores silvestres

El día que perdí a mi mamá fue el último en que reconocí mi imagen reflejada en el espejo. Desde muy pequeña, ella me había prohibido que me cortara el cabello y se encargaba minuciosamente de su cuidado. Me lo trenzaba cada mañana, y cada noche me deshacía las trenzas, para luego peinarlo suavemente con Lee más