El cochecito

Mercedes fue la primera persona que al llegar al edificio de la Calle Arévalo 262 me trató con amabilidad, y me hizo sentir ese calor humano que no pensé poder hallar en la ciudad. Pues la cantidad de gente que vive acá amontonada te lleva a detestarla o cuando menos a esquivarla como si fueran Lee más